14.1.17

JORGE HUGO: IN MEMORIAM

JORGE HUGO: IN MEMORIAM


          En Luxor en 2010, de derecha a izquierda: Jorge Hugo, Pilar Mederos y Francisco Verdú.


            Nuestro querido Jorge Hugo ha partido con Osiris, como él mismo me dijo el domingo pasado.
            Jorge ha sido ante todo amigo de sus amigos, por eso ha estado rodeado de ellos hasta el final. Y siempre estará en nuestros corazones.
            Conocí a Jorge a través de la Escuela de Filosofía Ítaca en Valencia hace ya algunos años. Cuando me lo presentaron me dijeron mis amigos de la Escuela y especialmente D. Atiliano: ¡Mira, el también es un apasionado de Egipto!, ¡Y hace réplicas de figuras egipcias antiguas!. Jorge hizo amistad con facilidad conmigo y con mi compañera Pilar. A raíz de ese encuentro en Ítaca, nuestra amistad fue creciendo hasta el punto de ir varias veces a Egipto.
            Jorge estaba fascinado por el arte y la cultura egipcia. Aún recuerdo las horas  que él y Pilar tuvieron que aguantar a pleno sol en Egipto mientras yo hacía fotos sin parar a restos arqueológicos de zonas muy poco exploradas y expuestas al saqueo.
            Viajamos a Egipto por nuestra cuenta y con nuestro amigo Alí de la actual agencia de viajes Nepher en Valencia, como se puede ver en las fotos de este blog tan maravillosamente llevado por nuestro amigo Pedro Mancebo de Zaragoza a quien Jorge apreciaba muchísimo y con quien estaba bastante en contacto por teléfono. Los amigos y amigas que vinieron al viaje en grupo que a parece en el blog sentiremos no poder tenerle en algún posible futuro viaje a Egipto.
            Pilar y yo mismo en otras ocasiones nos recorrimos gran parte de Egipto con Jorge en coche con Mohamed y Yasser y visitamos lugares extraordinarios, como la no hacia mucho abierta tumba de la familia de Akhenaton a la que entramos solos ya que Jorge conocía al guarda de sus viajes anteriores. Por lo que pudimos constatar que los egipcios lo apreciaban y querían muchísimo. También subimos con él en un globo donde hicimos fotos increíbles de los monumentos egipcios desde el aire.
            Lo que Jorge parece que valoraba mucho de Egipto era tanto su arte como al pueblo egipcio, pues de hecho siempre le encantó estar con la gente humilde en sus casas y embeberse de su ancestral cultura aún presente en la genética y en el alma de sus gentes, aunque predomine la cultura islámica. En Alkalili, en Jordi, compraba réplicas arqueológicas y disfrutaba del arte objetivo egipcio.
            En las salidas tanto diurnas como nocturnas no mirábamos el tiempo. Jorge siempre estaba dispuesto a salir y disfrutar de tan enigmático país.
            Pilar y yo le echamos y le echaremos muchísimo de menos, pero si volvemos a este maravilloso país le llevaremos siempre en el corazón.



                                                               Francisco Tomás Verdú Vicente


                                                                        Valencia 11-1-2017

EL TESORO DE TUTANKAMON

Tomado del blog de Araceli Rego, de lo humano a lo divino: http://araceliregolodos.blogspot.com.es/2015/11/el-tesoro-de-tutankamonla-vida-del-rey.html?m=1

sábado, 14 de enero de 2017
EL TESORO DE TUTANKAMON




Nunca hubiéramos soñado algo así: una habitación (parecía un museo) repleta de objetos, algunos de ellos familiares, pero otros como jamás habíamos visto, amontonados unos sobre otros en una profusión aparentemente interminable.




El egiptólogo británico Howard Carter resumía de este modo la impresión que tuvo al pasear la mirada por primera vez por las atestadas cámaras de la tumba del faraón Tutankhamón, en noviembre de 1922.



Era la primera vez que alguien contemplaba un ajuar funerario completo del Egipto faraónico, que no había sido víctima de los saqueadores y ladrones de la Antigüedad. Por ello, el hallazgo no sólo ponía al descubierto un «tesoro» artístico único, sino que también constituía una oportunidad incomparable de estudiar y comprender el significado que el enterramiento y la vida en el Más Allá tenían para los antiguos egipcios.



Ya desde la Prehistoria, los egipcios enterraban el cuerpo del difunto junto a objetos que se consideraban necesarios para la supervivencia en la otra vida: cuencos de cerámica (probablemente con restos de comida), algún elemento ornamental y utensilios como cuchillos o paletas. Pronto las tumbas de personajes de alto rango se distinguieron por la calidad de sus ajuares y por poseer una estructura más compleja.




Al mismo tiempo, a medida que se desarrollaba el pensamiento religioso, empezaron a aparecer objetos relacionados con las divinidades y con la protección en la otra vida, como amuletos y estatuillas de dioses. Su finalidad era proteger al difunto de los peligros a los que debía enfrentarse en el Más Allá y permitir, así, que pudiera sobrevivir eternamente. «Que viva tu ka, y puedas pasar millones de años, tú, amante de Tebas, sentado con la cara mirando al viento del Norte y con los ojos mirando la felicidad», se lee en la inscripción de una copa de alabastro hallada en la tumba de Tutankhamón.



Para los antiguos egipcios el cuerpo se componía de diversos elementos, entre ellos el ka, una suerte de doble del difunto que le acompañaba en la vida terrena y que debía ser alimentado en la otra vida. Su desaparición provocaría la aniquilación del difunto, por lo que las ofrendas alimentarias y parte del ajuar funerario estaban destinados a la conservación del ka. Todo ello se reflejaba fielmente en la tumba de Tutankhamón. Así, al entrar en la Antecámara Carter halló dos estatuas que le llamaron desde el primer momento la atención: «Dos figuras negras de tamaño natural de un rey, una frente a la otra como centinelas, con faldellín y sandalias de oro, armados con un mazo y un báculo y llevando sobre la frente la cobra sagrada como protección». Una de estas estatuas representaba, precisamente, el ka de Tutankhamón.


Otras piezas, por su parte, evocaban la condición divina del faraón. Considerado en vida como la encarnación del dios Horus, a su muerte se convertía en Osiris, el dios del mundo de los muertos, un tema que aparece evocado en las pinturas murales de la tumba de Tutankhamón.
También se localizaron numerosas representaciones de divinidades en forma de estatuas y como complementos decorativos en algunos muebles, como las camas destinadas a la regeneración de la momia del faraón. Otras piezas del ajuar, particularmente abundantes, consistían en amuletos que el faraón lucía como joyas. Su función consistía en proteger al rey de los peligros que lo acechaban durante el viaje nocturno que realizaba cada noche en la barca de Re, el dios del sol, del que el faraón se consideraba hijo.



Otro elemento que no podía faltar en el ajuar funerario eran los ushebtis, figurillas que representaban a los criados mágicos que seguían sirviendo al faraón tras su fallecimiento para hacer sus tareas cotidianas. Cumplían la misma función que otros utensilios que los faraones consideraban necesarios para poder vivir de manera relajada en los Campos de Iaru, el paraíso para los egipcios, pues, según su concepciones religiosas, el faraón, tras su muerte, debía seguir atendiendo a sus necesidades básicas.




Una necesidad importante era la del vestido; de ahí la presencia en la tumba de Tutankhamón de numerosas prendas de lino, como túnicas, camisas, faldas, taparrabos o guantes. «En algunos casos –escribió Carter– la ropa es tan fuerte que parece recién salida del telar; en otros, la humedad la ha reducido a la consistencia del hollín». Para beber, el faraón disponía de ánforas de vino, cada una con la etiqueta que indicaba la cosecha, la clase, el viñedo e incluso el nombre del cosechero. En cuanto a la comida, Tutankhamón disponía de alimentos básicos –pan, ajos, cebollas y legumbres–, e incluso platos preparados y guardados en recipientes que contenían patos o carnes.
Había otro grupo de piezas del ajuar funerario de Tutankhamón que lo relacionaban con su condición de faraón. Precisamente, el hecho de que su tumba fuera, en tiempos de Carter, la única sepultura real que se había hallado intacta permitió a los arqueólogos localizar algunos ejemplos de insignias reales que hasta ese momento sólo se conocían por representaciones escultóricas o pictóricas.





En la tumba de Tutankhamón se hallaron varios cetros heka (cayado) y nejej (flagelo), símbolos de la autoridad real y asociados al dios Osiris.



En la momia del faraón se recuperó una diadema de oro y restos de «un tejido parecido a la batista», que podría ser un vestigio del khat, tocado de la realeza que recoge el cabello como si fuera una bolsa de tela, y que llevaba cosidos un ureo (cobra) y un buitre.





Un objeto importante que señalaba la función como soberano de Tutankhamón era el trono. Carter lo consideraba «otro de los grandes tesoros artísticos de la tumba, tal vez el mayor que hemos sacado hasta ahora: un trono recubierto de oro de arriba abajo y ricamente adornado con vidrio, fayenza y piedras incrustadas». En el Antiguo Egipto, las sillas eran un símbolo de autoridad y prestigio, y el trono era un ejemplo. Realizado en madera con un revestimiento de oro, el respaldo presentaba una escena íntima, en la que aparecía Tutankhamón sentado en un trono con su mujer, Ankhesenamón, ante él. La escena estaba presidida por el disco solar, el dios Atón, que con sus rayos otorgaba la vida a la familia real. Ankhesenamón aparece aplicando perfumes al cuerpo del faraón, en una escena íntima y cotidiana.
Como una de las obligaciones del faraón era la defensa del país, es normal que entre los objetos de su tumba se encuentre un gran número de armas, tanto defensivas (como escudos o corazas) como ofensivas. «Se veía que habían sido colocadas en la tumba con Tutankhamón para asistir a Su Majestad en el combate con los enemigos que intenten retrasar su avance desde este mundo hasta el venidero», observó el Daily Telegraph.


Cabe destacar las espadas de bronce curvadas o jepesh, así como los puñales. Uno de ellos constituye una rareza, dado que la hoja estaba realizada con hierro, mineral poco conocido en Egipto. En toda la tumba había gran profusión de arcos, tanto simples como compuestos; las medidas nos indican que algunos de ellos fueron usados por el faraón cuando era aún un niño.



Un hecho que sorprendió a los arqueólogos fue que algunos de los objetos descubiertos no pertenecieron originariamente a Tutankhamón. De hecho, la mayor parte de las joyas halladas en la tumba se habían fabricado en época de sus padres e incluso de sus abuelos, y Tutankhamón se había limitado a cambiar las inscripciones que indicaban el propietario.




Por ejemplo, un pectoral guardado en un caja lleva un cartucho demasiado largo para el nombre de Tutankhamón, por lo que se deduce que el nombre que llevaba inscrito en un primer momento era el de Akhenatón, su padre. También había objetos de otros miembros de la familia de Tutankhamón que éste reutilizó. Howard Carter los denominó «reliquias»: «Entre los objetos puramente rituales pertenecientes al enterramiento hallamos reliquias familiares simples que deben evocar recuerdos muy humanos».




Dentro de esta categoría se inscriben, por ejemplo, los brazaletes de fayenza localizados en el anexo, que llevaban los nombres de Akhenatón y Nefertiti. También se encontraron unas paletas de marfil con el nombre de sus hermanastras, Meketatón y Meritatón. Pero quizás el más sorprendente, por su sencillez y probablemente por el cariño con el que lo guardó el propio faraón, apareció en el interior de un pequeño ataúd encerrado dentro de otros tres ataúdes: un mechón de cabello de la reina Tiy, abuela de Tutankhamón.





Son las sorprendentes conclusiones a las que ha llegado un equipo de especialistas dirigido por el egiptólogo británico Chris Naunton...
La prematura muerte del faraón Tutankhamón pudo haberse producido por un accidente de carro y, por otro lado, hay razones de peso para creer que su cuerpo sufrió una combustión espontánea en el interior del ataúd poco después de su muerte y tras un proceso de embalsamamiento que resultó una chapuza.




Éstas son las sorprendentes conclusiones a las que ha llegado el egiptólogo Chris Naunton, director de la Egypt Exploration Society, y un equipo formado por diferentes científicos y especialistas. La investigación sobre la vida y muerte del joven faraón se anunció a través de un documental (Tutankhamón: el misterio de la momia quemada) que se emitió en una cadena británica.
La muerte de Tutankhamón ha estado envuelta en el misterio desde el descubrimiento de su tumba por parte del egiptólogo británico Howard Carter, en 1922. Chris Naunton, con la esperanza de arrojar algo de luz, examinó con detalle miles de notas pertenecientes a los archivos de excavación de Howard Carter, quien visitó Egipto por primera vez en 1891, en calidad de artista de la EES. Naunton se ha servido de este valioso material y ha viajado a Egipto para filmar el documental en el Museo Egipcio de El Cairo, en la tumba de Tutankhamón en el Valle de los Reyes y en otros lugares del país de las pirámides. Howard Carter probablemente sigue sin ser debidamente valorado como arqueólogo, sus logros han sido ensombrecidos por el esplendor del tesoro de Tutankhamón. Sus registros de la excavación y del material, realizados bajo presión, fueron increíblemente buenos y sus notas están llenas de observaciones y sugerencias intrigantes, muchas de las cuales no han sido tenidas en cuenta, explica Naunton.
El cuerpo momificado del faraón presenta importantes lesiones en la parte inferior izquierda, además de costillas rotas y la pelvis destrozada. Los investigadores, tras realizar una autopsia virtual del cadáver, consideran que el faraón pudo haber sido arrollado por un carro de combate, pues las lesiones son similares a las que puede sufrir una persona en un accidente de circulación. Un proceso de embalsamamiento chapucero -como lo han calificado los investigadores- pudo dañar el corazón del difunto, de ahí que no se haya conservado este órgano, un hecho inusual en la momificación del Antiguo Egipto. Los análisis químicos han demostrado que la momia sufrió una combustión espontánea mientras yacía en el interior del ataúd, provocada por una reacción química de los aceites de embalsamamiento.

3.6.16

Hoy 3 junio en El País: Hierro del espacio para Tutankamón

El material de una de las dagas de Tutankamón procede de un meteorito
Un equipo de investigadores confirma que el hierro del arma del faraón procede del espacio
  La combinación (casi cabría escribir aleación) no puede ser más sugerente:Tutankamón y algo venido del espacio. La noticia de que, según un nuevo estudio, el hierro de una de las dagas halladas en la tumba del faraón procede de un meteorito invita a titulares tan sensacionales como Tutankamón portaba un arma extraterrestre o el cuchillo de la momia no es de este mundo, que desde luego tienen gancho. En todo caso la historia ya es bastante maravillosa sin necesidad de retorcerla.
Cuando Howard Carter desenvolvió la momia de Tutankamón en 1923 –un año después del hallazgo de la tumba- aparecieron sobre el cuerpo del joven rey, entre otros muchísimos tesoros, dos dagas ceremoniales de asombrosa factura: una atravesada en un cinturón sobre el abdomen y la otra colocada sobre el muslo derecho. Si la primera, de 31,9 centímetros, era una auténtica joya, con mango y vaina de oro, piedras semipreciosas y pasta vítrea y la hoja enteramente de oro, la segunda (numerada 256K), un poco más larga (34,2 centímetros) e igualmente una obra de arte, con pomo de cristal de roca, reveló al sacarla de su vaina una sorpresa mayúscula: la hoja de hierro.
Ya desde entonces se comenzó a especular con la procedencia de ese metal, dado que los egipcios de la época no producían aún hierro –el reinado de Tutankamón, hace más de 3.300 años, se sitúa en la Edad del Bronce- y los objetos de ese material eran extremadamente raros en su cultura y más valiosos incluso que el oro. Se dio por sentado que el hierro procedía de otros pueblos contemporáneos que sí lo forjaban como los hititas de Anatolia. De hecho, las cartas de Amarna –la correspondencia oficial de Egipto con otros estados durante el Imperio Nuevo- mencionan el regalo a los faraones de armas de hierro (y un brazalete), incluida una daga muy parecida a la de Tutankamón que le envió a su abuelo, Amenofis III, el rey Tushratta de Mitani, y que muy bien podría haber heredado el joven monarca.
La idea de que el hierro podía proceder de un meteorito –cuerpos celestes que los antiguos egipcios conocían y probablemente reverenciaban, como muchas otras culturas, desde los inuit a los tibetanos- no es nueva (se realizaron pruebas en 1970 y 1994), pero nunca se habían presentado datos concluyentes. La nueva investigación, llevada a cabo por un equipo italiano-egipcio y publicada en un pormenorizado artículo en la revista Meteoritics & Planetary Science http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/maps.12664/full,  asegura que los análisis que han realizado en dos zonas de la daga –que se exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo- prueban la teoría. La composición de la hoja, determinada con exactitud mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X, presenta un alto porcentaje de níquel (11 %) solo compatible con la procedencia de hierro de meteorito. Las trazas de cobalto en el metal confirman la hipótesis, según los estudiosos, que destacan que el análisis se produjo con un aparato portátil en el propio museo y sin que la daga sufriera ningún riesgo.
Los investigadores creen haber descubierto además el meteorito del que procede el hierro del puñal. Tras comparar las muestras con las de todos los 20 meteoritos de hierro conocidos en la región, concluyen que proviene de la octaedrita de 1 kilo bautizada comoKharga y hallada en 2000 en el puerto de Mersa Metruh, a 240 kilómetros al oeste de Alejandría. Los estudiosos subrayan que la primorosa factura de la hoja revela que los artesanos de la época de Tutankamón (Dinastía XVIII) poseían una capacidad de trabajar el hierro superior a la que se les atribuía. Apuntan también que su investigación arroja nueva luz sobre el hecho de que la palabra hierro se relacionara con el cielo en antiguos textos mesopotámicos, hititas y egipcios, con un jeroglífico incluso, en uso en la XIX Dinastía (la de Ramsés II), que podría traducirse como “hierro del cielo”.
La daga de Tutankamón no es el único objeto de hierro de meteorito hallado en Egipto. Ni el más antiguo: en una tumba en Gerzeh, cerca de El Fayum, aparecieron nueve cuentas de collar hechas martilleando cuidadosamente el metal extraterrestre que datan de hace 5.200 años. El puñal podría incluso no ser la única pieza del ajuar de Tutankamón con material resultado de la caída de un meteorito. Se ha propuesto que una rara gema amarillenta tallada como un escarabeo e incrustada en el collar del faraón es en realidad cristal formado al fundirse la arena por el calor producido al estrellarse un meteorito en el desierto.

30.3.16

Descubren jeroglíficos egipcios de 5000 años de antigüedad en Australia


Las inscripciones egipcias fueron descubiertas a principios de 1900 pero se mantuvo en secreto hasta que medio siglo más tarde, fueron redescubiertas accidentalmente por un hombre que buscaba a su perro perdido. 
Mohamed Ibrahim, Codirector del  Instituto Yousef Abd'el Hakim Awyan (que ha estudiado los antiguos jeroglíficos egipcios toda su vida), ha descifrado un conjunto de alrededor 300 jeroglíficos presuntamente egipcios, grabados en las paredes de roca cerca de Gosford, en la costa este de Australia.
En su opinión los jeroglíficos son reales. Los escribas utilizan con precisión varios antiguos jeroglíficos y variaciones gramaticales queno fueron documentados en textos jeroglíficos egipcios hasta 2012. Esta constatación refuta todas las teorías que hablaban de fraude. El estilo específico de los jeroglíficos utilizados también proporciona un marco temporal lingüístico que supone una presencia egipcia en Australia, al menos hace 2,500 años
Las tallas están en una hendidura de la roca, un gran bloque de piedra arenisca dividida en un acantilado en el cual se ha creado una pequeña brecha o “cámara” de las dos paredes de piedra plana una frente a la otra, que se ensancha hacia fuera de dos a cuatro metros y está cubierta por una enorme roca plana como un “techo” en el extremo estrecho.
Cuando uno se acerca por primera ves a la rampa de roca y se escala hacia el pasillo de piedra, se enfrentan de inmediato una serie de tallas desgastadas, que obviamente son antiguos símbolos egipcios. Estas ciertamente no son las tallas normales de animales aborígenes, pero algo claramente extraño dentro del típico arbusto australiano. Al final de la cámara, protegida por la sección restante del techo de piedra, hay una tercera talla de tamaño natural del antiguo dios egipcio Anubis, el Juez de los Muertos. 
El egiptólogo Ray Johnson, que había traducido textos muy antiguos para el Museo de Antigüedades en El Cairo,  tuvo éxito en la documentación y la traducción de las dos paredes enfrentadas de caracteres egipcios de la tercera dinastía. Al parecer, es la crónica de una saga trágica de antiguos náufragos exploradores, en una tierra extraña y hostil, y la prematura muerte de su líder de la realeza, “Señor Djes-eb”.
Un grupo de tres cartuchos (grupos de glifos enmarcados) registran el nombre de “RA-JEDEF” como el actual rey del Nilo Alto y Bajo, y el hijo de “Keops” que, a su vez, es el hijo del Rey ‘Snefru’. Esto fecha la expedición justo después del reinado de Khufu (Keops), presunto constructor de la Gran Pirámide. Señor Djes-eb puede haber sido en realidad uno de los hijos del faraón Ra Djedef, que reinó después de Keops. Dinastías egipcias. 

18.3.16

El Museu Egipci de Barcelona explora la figura de Osiris (publicado el 9-3-2016)

El mito de Osiris, indispensable para comprender la mitología egipcia, contiene celos, amor, venganza y magia
La exposición Osiris. Dios de Egipto. El ser que permanece perfectodedicada a uno de los dioses más importantes del panteón egipcio, se puede visitar en el Museu Egipci de Barcelona del 9 de marzo al 30 de junio de 2016. La muestra está formada por piezas originales de la colección de la Fundació Arqueològica Clos, creada en 1993 por iniciativa de Jordi Clos, hotelero y coleccionista barcelonés apasionado por el Antiguo Egipto. Incluye piezas inéditas como por ejemplo un sarcófago de madera pintada de época ptolemaica, del siglo III a.C., perteneciente a Unnefer, "el ser perfecto", precisamente uno de los nombres que recibió Osiris. El dios Osiris, Sokar-Osiris y Anubis son invocados por el faraón en este sarcófago para que le proporcionen al difunto todo lo necesario en el Más Allá: pan, leche, vino, aves de corral, tejidos, incienso...
El mito de Osiris es indispensable para comprender lamitología egipcia. Osiris fue un rey que gobernó en Egipto y que enseñó a sus súbditos los fundamentos económicos y sociales de la vida civilizada, por lo que fue considerado un monarca justo y generoso. Una versión del mito dice que su hermano Set, consumido por la envidia, lo asesinó lanzándolo al Nilo. También se cuenta que cortó su cuerpo en pedazos y los esparció por todo Egipto. Isis, su esposa, inició un periplo por el país con la ayuda de Neftis para reunir las diferentes partes de Osiris. Y las recuperó todas excepto el falo, que fue engullido por un pez de río. Así fue creada la primera momia egipcia y, con sus poderes divinos, Isis resucitó a su marido, que a partir de entonces gobernó en el país de los muertos, y concibió a Horus, que se convirtió en un excepcional guerrero que vengó la muerte de su padre y asumió el trono de Egipto. Este mito, que contiene celos, amor, venganza y magia, sirvió para instaurar la norma de los derechos de sucesión al trono egipcio y también para constatar un hecho clave: que para asegurar el paso al Más Allá hay que mantener la integridad del cuerpo, una exigencia que los antiguos resolvieron mediante el rito de la momificación.
El Museu Egipci de Barcelona explora la figura de Osiris, que permite entender algunos de los fundamentos de la civilización faraónica como el funcionamiento de la monarquía y el derecho de sucesión, el ciclo natural del río Nilo, pues Osiris simbolizaba su regeneración, y la creencia en la posibilidad de una vida más allá de la muerte. Esta es la primera de una larga serie de muestras concebidas por el Museu Egipci con el fin de tratar temas monográficos a partir de piezas y documentos de la Fundació Arqueològica Clos, en un espacio que ha sido especialmente diseñado. La nueva programación incluye exposiciones sobre la vida cotidiana, la relación entre Egipto y Roma y la momificación, entre otras cosas.

Hoy en El País: La tumba de Tutankamón tiene dos cámaras secretas que contienen metal y material orgánico


La tumba de Tutankamón tiene dos cámaras secretas que contienen metal y material orgánico

Egipto confirma la existencia de espacios desconocidos en la tumba del faraón

 

 El culebrón egiptológico de la tumba de Tutankamón evoluciona hacia sorpresas sensacionales. Aún hay que ser cautos y ver en qué queda pero ya parece totalmente garantizado (a no ser que se trate de un fraude o una metedura de pata mayúsculos) que en el sepulcro del joven faraón en el Valle de los Reyes existen espacios que desconocíamos en los que aguardan cosas. Qué tan maravillosas sean está por verse.

 

 Según los resultados del análisis no intrusivo con radar realizado por el experto japonés Hirokatsu Watanabu y presentado ayer por el Gobierno egipcio, existen dos espacios vacíos detrás de los muros norte y oeste de la cámara funeraria de la tumba, ocultos tras las pinturas. Detrás del muro norte, se ha detectado un hueco o nicho de hasta 1,5 metros de diámetro y 2 metros de profundidad, detectado con rayos infrarrojos, y el escaneado reveló también que en la misma pared existe un hueco, quizás una puerta de acceso a la cámara oculta, que fue cubierto con material más ligero que el resto de las paredes hechas de piedra maciza. El escaneado ha detectado materiales metálicos y orgánicos en esos espacios.
A partir de aquí todo es posible. Hay que recalcar que el solo hecho de la existencia de espacios ignotos en la tumba de Tutankamón resulta sensacional. El sepulcro hallado en 1922 por Carter es una de las estructuras más conocidas y representativas del patrimonio mundial y seguramente el lugar emblemático de la historia de la arqueología. Cualquier cambio en lo que se conoce de esa tumba —su planta, propósito o contenido— debe calificarse de extraordinario.
El ministro de Antigüedades egipcio Mamdouh Eldamaty, que presentó ayer los estudios, explicó que se realizarán más análisis con otros expertos internacionales. Solo entonces se discutirá la posibilidad de entrar en los espacios hallados, y por dónde. Oficialmente, Eldamaty no ha elevado su porcentaje de seguridad de que haya algo detrás de los muros: se mantiene en el 90 %. Pero extraoficialmente habla de cámaras, corredores y posible continuación de la tumba. Su precaución ahora, que resulta curiosa, puede obedecer tanto a un repentino escepticismo como al vértigo ante la tarea que le aguarda. En todo caso quedan muchos pasos que dar —y la prudencia es fundamental: no se puede agujerar la tumba como un gruyere— y esto puede durar mucho. Hay que armarse de paciencia.
 Una hipótesis plausible es que los espacios sean cámaras no acabadas de la tumba cuya construcción se habría detenido al morir inesperadamente, muy joven, Tutankamón. Eso explicaría que KV 62 (la denominación oficial) fuera tan pequeñita y estuviera tan abarrotada de objetos: no hubo tiempo de hacer un sepulcro adecuado. Las señales de materiales metálicos y orgánicos (si no son latas o algún perro muerto) podrían corresponder entonces a herramientas abandonadas y a algunos objetos ceremoniales (ofrendas, sustancias de momificación) desechados o sobrantes.
Es oportuno recordar la pequeña tumba KV 63 hallada en 2005 a escasos metros de la de Tutankamón por el equipo del recientemente fallecido Otto Schaden y que resultó ser un almacén o depósito de material relacionado con la momificación (incluidos ataúdes). Podría ser que los espacios desconocidos de la tumba de Tutankamón guardaran objetos semejantes.
Otra posibilidad es que sean verdaderas cámaras acabadas que hubieran quedado desvinculadas de la tumba por alguna razón, por ejemplo por estar destinados el sepulcro a otra persona (siempre vinculada con la realeza) y que se reaprovechara, en parte, para Tutankamón cuya tumba propia en realidad no sería esa. En ese sentido se ha apuntado que la Tumba de los Monos (WV 23) en el ramal occidental del Valle de los Reyes era la destinada a Tutankamón y la usurpó su sucesor Ay.
De ser así, de ser Tutankamón un dorado okupa en una tumba que no era la suya podríamos encontrar otro enterramiento en las cámaras ocultas. Que sea el de la reina Nefertiti, como propone muy osadamente Nicholas Reeves, es aventurarse demasiado. Aunque una vez empiezan a suceder cosas extraordinarias nada impide que la sorpresa se convierta en una gran sorpresa.
Volviendo atrás, si los espacios ocultos (que por una razón u otra se quiso que quedaran completamente escondidos) fueran cámaras adyacentes de la tumba de Tutankamón (como lo eran el Tesoro y el Anexo), quizá estuvieran destinados a guardar materiales muy especiales (aunque uno se pregunta qué hay más especial que la momia del propio faraón). Podríamos especular con que se tratara de objetos incómodos, relacionados con la herejía amarniana de la que había apostatado —al menos formalmente— Tutankamón. ¿Podrían estar ahí también los famosos papiros que Carter buscó sin hallarlos y que nos revelarían la historia de esa fascinante etapa del Egipto faraónico? Por soñar…
Hay que recordar que el Valle de los Reyes, como Egipto en general, es capaz de alumbrar las cosas más maravillosas y de propinar los desengaños más brutales. De lo primero da fe el hallazgo por Carter de la tumba de Tutankamón, o la excavación por Kent Weeks de la inmensa tumba colectiva de los hijos de Ramsés II (KV 5). De lo segundo, el fiasco de la excavación del túnel al final de la tumba de Seti I o la decepción de no encontrar momia alguna en KV 63, pese a que todo el mundo estaba convencido de que en sus ataúdes aparecería alguna princesa (ya entonces se especuló con Kiya, Ankesenamón o Meritatón). Aunque todo invita a tener grandes esperanzas, hay que recordar el chasco de Carter con la Tumba del Caballo: tras encontrarla con los sellos intactos y convocar para su apertura resultó que estaba vacía: los ladrones habían entrado por el techo.

26.9.15

Una misión española abre una cámara intacta de más de 4.000 años en una necrópolis egipcia

EFE. Jaén

La expedición dirigida por un profesor de la Universidad de Jaén encontró la tumba hace varios años y ahora ha logrado acceder al interior, donde había un ataúd con restos momificados.
Una misión española, dirigida por el profesor de Historia Antigua de laUniversidad de Jaén (UJA) Alejandro Jiménez, ha conseguido abrir una cámara intacta de más de 4.000 años en las tumbas de Qubbet el Hawa, uno de los cementerios privados más importantes de Egipto.

El profesor jienense, que encontró hace varios años la cámarasecreta con la ayuda del doctor Mohamed el-Bialy, por aquel entonces responsable del Consejo Supremo de Antigüedades en Asuán y Nubia, ha trabajado durante tres años para tener acceso a la gran losa de piedra pulida que sellaba la cámara, según ha explicado este lunes en Jaén durante la presentación de los hallazgos de su expedición.

Una vez retirada la losa, los excavadores han podido acceder al interior de la cámara donde había un ataúd que contenía los restos momificados de un antiguo gobernante de Elefantina de la época del reinado del faraón Amenemhat III (1818-1773 a C).

La momia escondía un secreto, según el investigador, ya que "el difuntohabía sido enterrado en dos ataúdes, tanto el exterior como el interior estaban decorados", pero, mientras "el exterior se encontraba muy mal debido a que había sido afectado por los xilófagos (termitas), el interior estaba en perfectas condiciones, porque estaba hecho de una madera mucho más dura".

Las inscripciones de la caja exterior identificaban al difunto como un hombre. "Sin embargo, los jeroglíficos de la caja interior se referían a la momia como una mujer".

Los estudios preliminares de la misma han determinado que se trataba de un hombre, un gobernador de Elefantina que murió de forma repentina, en torno a los 26 años, y que "al no disponer sus parientes de un ataúd preparado para un hombre utilizaron otro que estaba destinado a una mujer de la familia".

Luego introdujeron este ataúd en otra caja en la que sí realizaron las correctas inscripciones identificando al difunto como un hombre.

La cámara ha permanecido intacta durante tanto tiempo gracias a unos ladrones de tumbas, que hace varios miles de años entraron en la tumba 33 de Qubbet el Hawa en busca de tesoros y centraron su atención en un pozo adyacente a la cámara, amontonando los escombros delante de la puerta secreta que daba a la cámara.

Qubbet el Hawa es una necrópolis faraónica que se encuentra en una colina rocosa frente a la ciudad de Asuán, a orillas del Nilo y en sus tumbas descansan los restos de los nobles que gobernaron Elefantina, la provincia más al sur de Egipto.

11.6.15

SIGNIFICADO DEL SOLSTICIO DE VERANO Y PRESENTACIÓN DEL LIBRO: SIMBOLISMO DIRECCIONAL, EL HEXAMERÓN O EL LENGUAJE DE LA NATURALEZA


CONFERENCIA: SIGNIFICADO DEL SOLSTICIO DE VERANO
 ENTRADA LIBRE.
C/Albacete nº 1; Pta 2. Junto a Plaza de España
 Lunes  22 de Junio de 2015 
Hora: 7.30 de la tarde
Por Francisco Verdú

            Los equinoccios y los solsticios son los puntos fundamentales del año. En ellos se abren o cierran puertas. El solsticio de verano es el punto a partir del cual el Sol aparece en la eclíptica como si comenzara a descender. El dia 21 de junio es el dia más largo del año en cuanto a horas de luz. La luz y el conocimiento son sinónimos. Almendra es una palabra árabe que significa luz y su semilla madura en esta época del año. Las Hogueras de San Joan en Alicante celebran desde la antigüedad el solsticio de verano.
            

Presentación del libro: Simbolismo direccional, el Hexamerón o el lenguaje de la naturaleza 

 Este libro ya fue publicado en el año 1985. Su autor, el Dr. Francisco Verdú era entonces un estudiante de medicina. En él se explican y exponen teorías que durante todos estos años han ido divulgándose y extendiéndose cada vez más, pero no hay que olvidar que no son nada novedosas ya que sus bases están en la Filosofía perenne de todas las grandes culturas sin excepción.

Curso de Introducción a la Astrología



CURSO DE INTRODUCCIÓN A LA ASTROLOGÍA
Preparatorio para astrología médica

Comienzo: Octubre 2015


Imparte: Francisco Verdú*. Información: 636438622.

PROGRAMA

1-  Orígenes probables de la astrología. La observación del cielo en la prehistoria. Caldea. Sumeria. Egipto.
2-      La astrología griega. Ptolomeo. Astrología en la España musulmana.
3-      La astrología en la Edad Media. Alquimia y astrología.
4-  La astrología en el Renacimiento. Hermetismo y hermetistas. Paracelso. Servet. Agrippa.
5-     El final oficial de la astrología en 1666. Colbert. La astrología en Valencia hasta el siglo XVIII.
6-      Astrología y psicología. C. G. Jung. Michel Gauquelín. Andrè Barbault. Sincronicidad. Influencias zodiacales.
7-      Astrología y filosofía. Principios en los que se basa. Correspondencia entre el todo y la parte.
8-      El número 12 en la historia. Su importancia y aplicación en astrología.
9-  Simbolismo astrológico. Diferencias entre signos del zodíaco y constelaciones zodiacales.
10-  Bases astronómicas elementales para comprender la astrología. La eclíptica, los planetas, las casas o sectores. La teoría de aspectos. Trígonos, cuadraturas, sextiles, etc.. Triplicidades. Cualidades.
11-  Tránsitos. Progresiones. Direcciones. Sinastrias. Astrología horaria. Casas derivadas. Etc..
12-  Interpretación. Astrología médica. Astroiridología.

* Dr. Francisco Verdú. Especialista en astrología antigua. Autor de varios libros y numerosos artículos sobre el tema

14.5.15

Charla terápeutica en Nueva Crisálida


La fortaleza más grande del Antiguo Egipto sale a la luz


http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/actualidad/10266/fortaleza_mas_grande_del_antiguo_egipto_sale_luz.html#

Aparecen nuevos restos del cuartel general egipcio que se estableció en la ribera este del canal de Suez con tal de proteger el territorio de las invasiones procedentes del noreste
Lentamente emergen de la arena los vestigios militares de la antigua Tharu, la fortaleza más grande que se conoce del Egipto faraónico. Emplazada en el sitio arqueológico de Tal Habwa, en la ribera este del canal de Suez, fue erigida durante el Imperio Nuevo para defender el territorio egipcio de las invasiones procedentes del noreste. Las autoridades egipcias anunciaron a comienzos de mayo el hallazgo de una parte del dintel de la entrada monumental situada en el lado este de la fortaleza, con inscripciones de Ramsés II, además de adobes de los almacenes reales de Tutmosis III y Ramsés II y algunos sellos con el nombre de Tutmosis III, según informan en un comunicado.

Una vasta necrópolis de la dinastía XXVI

Esta imponente fortaleza, cuyo descubrimiento fue anunciado en 2007, funcionó como cuartel general del ejército egipcio en la península del Sinaí, por ejemplo durante la invasión de los hicsos, los "gobernantes extranjeros" procedentes de los territorios palestinos. "Los huesos de humanos y caballos hallados en la zona atestiguan la dramática realidad de estas batallas", afirmó en su día Zahi Hawass. En esta ocasión se han hallado, además, las ruinas de una vasta necrópolis de la dinastía XXVI con varias tumbas que contienen restos óseos con evidentes lesiones realizadas en el campo de batalla. Los bloques de piedra caliza y otros fragmentos serán exhibidos en un museo de historia militar que se instalará en las proximidades.

Horóscopo de Denderah (El ojo de Horus cap7, 5ª parte)

Tombs and temples of the Pharoahs, 1920s de Travelfilmarchive

Egypt 1920s de travelfilmarchive

El cristianismo es un mito egipcio

Edfu (Templo de Horus)

Philae (Templo de Isis)

Kom Ombo

Cairo Museum

La tumba de Seti I - Cámara boreal

La tumba del Faraón Seti I -2

El Ojo de Horus - Capítulo 4 - Quinta Parte

El Ojo de Horus - Capítulo 4 - Sexta Parte

Egipto Agosto 2010 (1ª parte) x sinuhe7777

Egipto Agosto 2010 (2ª parte) x sinuhe7777

Egipto Agosto 2010 (3ª parte) x sinuhe7777

Egipto, Documental de Arte Historia

Dioses egipcios parte 1-2

Dioses egipcios parte 2 -2

Thot "El triunfo del Hermetismo"

Antiguo Egipto. Dioses y Hombres

Vision romántica del antiguo Egipto - David Roberts

Construyendo Imperio: Egipto Parte 1

Construyendo Imperio: Egipto Parte 2

Papiro de Ani (ensamblado)