24.2.15
La Gran Esfinge de Gizeh . Un símbolo inmortal del Antiguo Egipto
23.1.15
La máscara dorada de Tutankamón, restaurada con 'superglue'
www.elmundo.es/cultura/2015/01/22/54c0cc9a22601d546b8b4577.html
La obra maestra hallada por Howard Carter en la excavación de la tumba del faraón en el Valle de los Reyes es el último objeto dañado por la negligencia de las autoridades egipcias
- La preciada máscara de oro de Tutankamón, una obra maestra hallada por Howard Carter en la excavación de su tumba en el Valle de los Reyes, es el último objeto dañado por la negligencia de las autoridades egipcias. Conservadores del Museo de Antigüedades egipcias de El Cairo han denunciado que una reciente restauración "amateur" empleó vulgar pegamento para unir la barba al rostro causando un severo daño a la figura.Empleados del museo, un caótico almacén con polvorientas vitrinas atestadas de objetos, han denunciado al periódico panárabe Al Arabi al Jadid que la figura -uno de los cientos de piezas que componen el tesoro del "faraón niño" (1550 y 1295 a. C.)- fue dañada accidentalmente el pasado año durante los trabajos de limpieza y renovación parcial del complejo, ubicado a unos metros de la céntrica plaza Tahrir de El Cairo. La barba trenzada, de oro y color azul, se separó del resto de la efigie con tocado real del monarca.Ante el desaguisado, el equipo a cargo de la renovación del museo evitó informar al ministerio de Antigüedades y entregar la figura a un equipo de restauradores siguiendo los procedimientos habituales. En su lugar, según el rotativo, la responsable del remozado del museo llamó a su esposo -empleado también en el museo-, quien decidió resolver la rotura uniendo las piezas con resina epoxi -un vulgar 'superglue'- muy resistente pero inapropiado para conservar una pieza con más de tres milenios de antigüedad.Las imágenes que se han difundido de la pieza tras la tropelía muestran los restos del pegamento separando la barba del mentón."Ahora se puede ver una capa de color amarillo transparente", ha explicado desde el anonimato un restaurador del Museo a la agencia Ap. Al comprobar que el adhesivo había quedado esparcido por zonas limítrofes de la pieza, los trabajadores trataron de raspar el residuo aumentando el daño y arañando la figura.
- El objetivo era evitar que la pieza, una de las joyas de la colección del ajuar de Tutankamón que alberga el museo, fuera apartada temporalmente de la exhibición. "Desgraciadamente el material es muy irreversible. El epoxi tiene una alta propiedad de fijación y se emplea en metal o piedra pero no creo que fuera adecuado para un objeto destacado como la máscara de oro de Tutankamón", ha señalado otro de los conservadores.
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/23/actualidad/1422042671_875492.html
10.1.15
El sexo en el antíguo Egipto
- http://unsurcoenlasombra.wordpress.com
Música y erotismo
Recreación de una de las imágenes del Papiro Erótico de Turín. En ella vemos a la mujer dejando caer una lira al ser penetrada. En el documento aparece varias veces este instrumento, lo que, según los expertos, indica que las cortesanas egipcias usaban la música para excitar a sus clientes.
Los egipcios creían que en el origen de todo estaba Atum, el dios del Sol, quien se dio placer a sí mismo. Y al verter su fluido vital engendró a otras dos divinidades, Chu y Tefnut, que hicieron el amor y dieron lugar a una nueva generación de dioses. Estos iniciaron una rueda de relaciones sexuales que culminó en la creación del universo tal y como lo conocían. Y es que, tal y como afirma Josep Padró, presidente de la Sociedad Catalana de Egiptología: “El erotismo impregnaba la cultura egipcia, desde su particular cosmogonía hasta la vida cotidiana”.
Orgías religiosas
En 1824, unas excavaciones realizadas en la ciudad de Deir-el Medina descubrieron un papiro que incluía doce estampas de carácter obsceno. El documento era tan pornográfico que hasta el propio Jean-François Champollion (el traductor de la piedra Rossetta) se escandalizó al verlo. Hoy, sabemos que es más antiguo que el Kama Sutra y algunos al referirse a este documento lo califican como “la primera revista porno de la historia”.
En 1824, unas excavaciones realizadas en la ciudad de Deir-el Medina descubrieron un papiro que incluía doce estampas de carácter obsceno. El documento era tan pornográfico que hasta el propio Jean-François Champollion (el traductor de la piedra Rossetta) se escandalizó al verlo. Hoy, sabemos que es más antiguo que el Kama Sutra y algunos al referirse a este documento lo califican como “la primera revista porno de la historia”.
Lo cierto es que, tal y como afirma Josep Padró: “Sus imágenes son tan explícitas y provocativas como las de cualquier manga clasificado X”. Las estampas del papiro describen acrobacias sexuales realmente imposibles. “Al ser la sexualidad algo cotidiano para los egipcios”, explica el experto, “no existían algunos de los tabúes típicos de otras sociedades”. Uno de ellos era el relativo a las relaciones prematrimoniales. Los testimonios que nos han llegado parecen demostrar que los jóvenes de uno y otro sexo gozaban de la abierta y consensuada complicidad de sus mayores a la hora de mantener relaciones íntimas.
Si hacemos caso a los mitos, Cleopatra y Ramsés II fueron ejemplos de atletas sexuales
Por el contrario, la infidelidad femenina no estaba bien vista. Respecto al matrimonio, la poligamia estaba consentida, aunque no era común y solamente se daba entre las clases más acomodadas. “Aunque más habitual que tener varias esposas era que los ricos tuvieran una sola y varias concubinas”, aclara Padró. En cuanto se refiere al incesto, esta era una práctica reservada a los miembros de la familia real.
Un caso peculiar es el de la prostitución. Según los historiadores, en la llamada Época Predinástica (en el período comprendido entre el año 4500 y el 3000 a. C.), esta tuvo al parecer un carácter sagrado. Diversos grabados nos muestran cómo se realizaban ceremonias religiosas casi orgiásticas, en las que las sacerdotisas se estimulaban incluso con objetos con formas fálicas. Estas mujeres eran las llamadas palácidas, destacaban por su belleza y su origen aristocrático, y su finalidad era la de participar en los rituales de la siembra para estimular el mítico poder fertilizador del río Nilo.
Su derivación más mundana eran las prostitutas comunes conocidas con el nombre egipcio de kat tahut, apelativo muy gráfico, ya que kat quiere decir vulva. El estudio de documentos como el Papiro Erótico de Turín parece demostrar que estas trabajadoras del sexo eran, además, bailarinas y músicas, y que se pintaban los labios de rojo como signo de distinción.
En las ruinas de Deir-el Medina, población que fue la residencia de los obreros que trabajaban en la construcción de las tumbas cercanas, la investigadora de la Universidad de Columbia Lynn Meskell ha encontrado los que parecen los restos del burdel más grande del Antiguo Egipto. “Igual que seguían al ejército, las prostitutas también iban detrás de los obreros. Donde había un asentamiento masculino, había negocio”, explica la profesora.
En las ruinas de Deir-el Medina, población que fue la residencia de los obreros que trabajaban en la construcción de las tumbas cercanas, la investigadora de la Universidad de Columbia Lynn Meskell ha encontrado los que parecen los restos del burdel más grande del Antiguo Egipto. “Igual que seguían al ejército, las prostitutas también iban detrás de los obreros. Donde había un asentamiento masculino, había negocio”, explica la profesora.
Allí, los historiadores han encontrado gráficos (entre ellos, uno que muestra una explícita felación) que detallan cómo era la vida de estas mujeres. Gracias a ellos sabemos que muchas se rapaban la cabeza para luego ponerse suntuosas pelucas, consideradas un seductor aditamento, y que pintaban sus ojos con una sustancia negra llamada khol, que ahora sabemos que contaba con plomo entre sus componentes. También eran numerosas las que usaban como distintivo un tatuaje con la figura de Bastet, divinidad que simbolizaba la alegría de vivir.
Las pinturas eróticas allí encontradas (y también las del Papiro de Turín) se centran frecuentemente en escenas de sexo anal. “No se puede decir que los egipcios prefirieran esta postura para al coito frente a otras”, afirma Lynn Meskell. “Más bien parece que fuera la forma que elegían para simbolizar el sexo visto únicamente desde la perspectiva del puro placer carnal.”
Mujeres en la taberna
Más frecuentes que los burdeles eran las llamadas “casas de cerveza”, donde tanto hombres como mujeres disfrutaban de la conversación y de esta bebida, tan popular en Egipto que los faraones tuvieron que incluirla en el menú de sus obreros. Hay que señalar que las mujeres que allí se reunían para “tomar copas” no eran prostitutas. Aunque la preeminencia del varón era evidente en la sociedad egipcia, ellas gozaban de una cierta libertad si se compara con su situación en otras sociedades antiguas. Y entre sus libertades estaba la de gozar de la vida social, de la bebida y de sus consecuencias. Resulta conveniente decir que la embriaguez también parece que era una realidad entre la población femenina. De hecho, hay una tumba tebana en la que se ha encontrado un grabado que muestra a una mujer ebria que vomita mientras es atendida por una sirvienta.
Más frecuentes que los burdeles eran las llamadas “casas de cerveza”, donde tanto hombres como mujeres disfrutaban de la conversación y de esta bebida, tan popular en Egipto que los faraones tuvieron que incluirla en el menú de sus obreros. Hay que señalar que las mujeres que allí se reunían para “tomar copas” no eran prostitutas. Aunque la preeminencia del varón era evidente en la sociedad egipcia, ellas gozaban de una cierta libertad si se compara con su situación en otras sociedades antiguas. Y entre sus libertades estaba la de gozar de la vida social, de la bebida y de sus consecuencias. Resulta conveniente decir que la embriaguez también parece que era una realidad entre la población femenina. De hecho, hay una tumba tebana en la que se ha encontrado un grabado que muestra a una mujer ebria que vomita mientras es atendida por una sirvienta.
El Papiro de Turín es tan obsceno que el propio Jean-François Champollion se escandalizó al verlo
Pero esta libertad tenía sus límites. Numerosos poemas eróticos nos muestran que hombres y mujeres flirteaban en estos locales con total impunidad
e incluso, en ocasiones, se deslizaban a los patios traseros para hacer el amor. Así se desprende de la lectura de un antiguo documento egipcio conocido como El cuento de Setne-Khaemwaset, que relata la erótica y apasionada relación entre uno de los hijos de Ramsés II y una hermosa dama de la nobleza a la que conoció en uno de estos establecimientos, y que acabó llevándole a la perdición.
e incluso, en ocasiones, se deslizaban a los patios traseros para hacer el amor. Así se desprende de la lectura de un antiguo documento egipcio conocido como El cuento de Setne-Khaemwaset, que relata la erótica y apasionada relación entre uno de los hijos de Ramsés II y una hermosa dama de la nobleza a la que conoció en uno de estos establecimientos, y que acabó llevándole a la perdición.
Ni que decir tiene que este tipo de relaciones eran toleradas siempre que la mujer fuera soltera. En el caso de estar casada, el marido podía repudiarla, e incluso matarla.
Otro tabú eran las mujeres extranjeras. Tener relaciones con ellas era un pecado social, y en un documento conocido como el papiro de Ankh-Sheshonq se advierte al posible incauto, diciéndole: “Guárdate de las mujeres extrañas desconocidas de sus conciudadanos. No te las comas con los ojos cuando pasan ni intentes conocerlas íntimamente.”
Otro tabú eran las mujeres extranjeras. Tener relaciones con ellas era un pecado social, y en un documento conocido como el papiro de Ankh-Sheshonq se advierte al posible incauto, diciéndole: “Guárdate de las mujeres extrañas desconocidas de sus conciudadanos. No te las comas con los ojos cuando pasan ni intentes conocerlas íntimamente.”
Más allá de lo prohibido
No obstante, aparte de la infidelidad femenina y de las relaciones con mujeres foráneas, ¿existían más límites en lo que al sexo se refiere en esta cultura? “Las muestras de arte y literatura erótica que nos han llegado”, explica Padró, “demuestran que los egipcios tenían una idea sofisticada de la sexualidad. Hasta las practicas que podríamos considerar aberrantes eran habituales y estaban, incluso, toleradas, aunque probablemente no fueran del todo bien vistas”.
No obstante, aparte de la infidelidad femenina y de las relaciones con mujeres foráneas, ¿existían más límites en lo que al sexo se refiere en esta cultura? “Las muestras de arte y literatura erótica que nos han llegado”, explica Padró, “demuestran que los egipcios tenían una idea sofisticada de la sexualidad. Hasta las practicas que podríamos considerar aberrantes eran habituales y estaban, incluso, toleradas, aunque probablemente no fueran del todo bien vistas”.
Un buen ejemplo es la necrofilia. Según el papiro de Ebers, durante el reinado de Amenhotep I se descubrió que los embalsamadores cometían estas prácticas. No hay constancia de que ninguno de ellos fuera castigado por llevar a cabo dicha parafilia, pero si de que producía un claro rechazo en la sociedad. Prueba de ello es que los familiares de las mujeres fallecidas comenzaron a contratar guardias que vigilaran los cuerpos de las difuntas.
Respecto a la zoofilia también existen diversas imágenes que representan este tipo de prácticas con varias especies animales, aunque no es fácil concretar si dichos grabados ilustraban una realidad o se realizaron simplemente con intención satírica. También se ha encontrado un primitivo dildo fabricado con restos del pene de un cachalote.
Seth, el dios violador
Un caso especial es la homosexualidad. Los historiadores no tienen indicios suficientes para saber si era aceptada con naturalidad o si, por el contrario, provocaba rechazo. Conocemos, por ejemplo, en el terreno de la mitología que Seth, el dios de la fuerza bruta, forzó a Horus, deidad celeste, lo que provocó la humillación de este.
En el ámbito de la vida cotidiana, las referencias a las relaciones entre personas del mismo sexo son escasas. Una de las pocas que existen es un texto conocido como El demandante de Menfis. Cuenta la historia de un rey llamado Neferkara que cada noche acudía a casa de Sasenet, uno de sus generales.
Un caso especial es la homosexualidad. Los historiadores no tienen indicios suficientes para saber si era aceptada con naturalidad o si, por el contrario, provocaba rechazo. Conocemos, por ejemplo, en el terreno de la mitología que Seth, el dios de la fuerza bruta, forzó a Horus, deidad celeste, lo que provocó la humillación de este.
En el ámbito de la vida cotidiana, las referencias a las relaciones entre personas del mismo sexo son escasas. Una de las pocas que existen es un texto conocido como El demandante de Menfis. Cuenta la historia de un rey llamado Neferkara que cada noche acudía a casa de Sasenet, uno de sus generales.
El monarca arrojaba una piedrecilla a la ventana del militar, quien, al escuchar la señal, bajaba a encontrarse con su soberano, y este le poseía. Según explica el egiptólogo Ahmed M. Moussa, parece haber una intención críptica en este relato, pero no es posible concluir de ello que la homosexualidad estaba mal vista. “Tal vez lo único que se criticaba era el abuso que el rey hacía de su poder”, dice el experto.
Igualmente, en el Libro de los muertos se dice “no yazcas con un yacedor”, sentencia que algunos historiadores interpretan como una condena de la homosexualidad. Sin embargo, nuevamente la referencia es tan vaga que no hay ningún consenso entre los especialistas al respecto.
Existe, además, en el alfabeto egipcio una palabra que se lee /jem/ (y uno de los tres signos que componen su jeroglífico es el dibujo de un miembro viril) que, al parecer, sería el equivalente a “marica”, y a la que ciertos estudiosos atribuyen un matiz despectivo.
5.1.15
El hallazgo de una tumba revela la existencia de una nueva faraona en Egipto
Efe. El Cairo|Actualizada 04/01/2015 a las 22:08
Esta nueva faraona se llama '' y aparece identificada como "la mujer del rey" en su tumba.
El Ministerio egipcio de Antigüedades anunció hoy el descubrimiento cerca de El Cairo de una tumba de una reina de la V dinastía faraónica (2.500-2.350 a.C), de la que hasta ahora se desconocía su existencia.
Esta nueva faraona se llama 'Jintakus III' y en los relieves de las paredes de la tumba aparece identificada como "la mujer del rey" y "la madre del rey".
El ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati, explicó en un comunicado que en el enterramiento se encontraron 24 estatuillas y utensilios de piedra caliza y cuatro de cobre, que conforman el ajuar funerario.
La tumba fue hallada por una misión arqueológica checa, en colaboración con el Ministerio egipcio, en la zona de Abu Sir, al suroeste de El Cairo.
El director de la misión checa, Miroslav Barta, indicó que el descubrimiento de esta tumba ha revelado una parte desconocida de la historia de la V dinastía, y ha confirmado la importancia de la mujer en la corte.
La tumba se sitúa en un cementerio pequeño al sureste de la colección funeraria del llamado rey Rá Nefr Ef, que fue descubierta en los años noventa.
Este hecho ha llevado a los expertos a sugerir que Jintakus III puede ser la mujer de Rá Nefr Ef, del que hay muy poca información, y la madre del faraón Menkahur.
El pasado 24 de marzo, arqueólogos checos descubrieron también en Abu Sir el sarcófago y la momia de un importante sacerdote de la V dinastía, identificado como Nefer.
La zona de Abu Sir, cercana a la explanada de las pirámides de Guiza, formó parte de la gran necrópolis de la antigua ciudad de Menfis.
Sus monumentos más importantes son los templos del sol y el complejo funerario de la pirámide del rey Sahura, además de otros lugares de culto y tumbas de personajes nobles de la época.
Esta nueva faraona se llama 'Jintakus III' y en los relieves de las paredes de la tumba aparece identificada como "la mujer del rey" y "la madre del rey".
El ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati, explicó en un comunicado que en el enterramiento se encontraron 24 estatuillas y utensilios de piedra caliza y cuatro de cobre, que conforman el ajuar funerario.
La tumba fue hallada por una misión arqueológica checa, en colaboración con el Ministerio egipcio, en la zona de Abu Sir, al suroeste de El Cairo.
El director de la misión checa, Miroslav Barta, indicó que el descubrimiento de esta tumba ha revelado una parte desconocida de la historia de la V dinastía, y ha confirmado la importancia de la mujer en la corte.
La tumba se sitúa en un cementerio pequeño al sureste de la colección funeraria del llamado rey Rá Nefr Ef, que fue descubierta en los años noventa.
Este hecho ha llevado a los expertos a sugerir que Jintakus III puede ser la mujer de Rá Nefr Ef, del que hay muy poca información, y la madre del faraón Menkahur.
El pasado 24 de marzo, arqueólogos checos descubrieron también en Abu Sir el sarcófago y la momia de un importante sacerdote de la V dinastía, identificado como Nefer.
La zona de Abu Sir, cercana a la explanada de las pirámides de Guiza, formó parte de la gran necrópolis de la antigua ciudad de Menfis.
Sus monumentos más importantes son los templos del sol y el complejo funerario de la pirámide del rey Sahura, además de otros lugares de culto y tumbas de personajes nobles de la época.
2.11.14
La Psicostasia o pesada del alma del difunto en su juicio final
El muerto no podía empezar su nueva existencia después de la muerte sin el alma. Era necesario que ésta emprendiera el mismo viaje: es éste el sentido del pesaje del corazón en el juicio del difunto.
El desarrollo de todo el proceso está descrito en el capítulo 125 del Libro de los Muertos. El alma llega a la "sala de las dos Maat" en la que se encuentra el tribunal de Osiris. Anubis acude a recibir al muerto y le conduce de la mano al interior de la sala (esta escena es muy frecuente en la pintura funeraria egipcia). En el centro de la sala se encuentra la balanza de la justicia. Osiris preside el tribunal de los cuarenta y dos dioses y está sentado en su trono cubierto por un dosel, con Isis y Neftis a su lado. Tot permanece cerca de la balanza dispuesto a anotar en su tablilla el resultado del juicio. Anubis se sitúa junto al fiel de la balanza para llevar a cabo la operación. En ese momento empieza la confesión: si el corazón del difunto miente o si se revela cargado de pecados, la balanza se desnivela y el corazón es devorado por el monstruo Ammit; si la balanza se mantiene en equilibrio, el difunto es declarado "justo de voz" y Osiris le abre las puertas de su reino. El alma se une al cuerpo y los dos renacen en el más allá.
La confesión se realiza en dos fases: primero se dirige al tribunal en general y después a las cuarenta y dos divinidades o jueces que asisten a Osiris (cada una de estas divinidades está asociada a una ciudad).
La escena ante el tribunal de Osiris tal y como la hemos descrito no es anterior al Reino Nuevo. Sin embargo, la noción misma de un tribunal soteriológico encargado de evaluar las acciones – buenas o malas - cometidas por una persona a lo largo de su vida se remonta, en realidad, al Reino Medio; los Textos de los Sarcófagos y las inscripciones en las tumbas de este periodo ya mencionan la existencia de un tribunal. Según estas inscripciones, los jueces no se reúnen a menos que un tercero (que actúa como demandante) acuse al difunto; sólo los hombres que han llevado una vida justa pueden escapar de la condena. La única manera de conseguirlo es, pues, ser "justo y fiel" durante la existencia terrenal, no crearse enemigos y vivir respetando las reglas morales. Algunas inscripciones funerarias incluyen biografías idealizadas que evocan tales normas de conducta.
Esta idea de justificación moral seguramente tiene su origen en el interrogatorio iniciático al que era sometido el rey antes de subir a la barca en la que realizaba su viaje al más allá.
En el Reino Nuevo los jueces y la forma del tribunal experimentaron un cambio fundamental: el difunto ya no era juzgado como consecuencia de una acusación particular sino que todo el mundo debía responder ante el tribunal de su conducta en vida. Ahora el tribunal era presidido por el mismo Osiris. Sólo las personas que obtenían la gracia de los jueces podían proseguir su existencia en el más allá. El juicio tomó así un carácter rutinario, en el sentido de que era suficiente afirmar lo que uno no había cometido, es decir, bastaba con declarar no haber hecho una serie de faltas juzgadas indignas. Esta "confesión negativa" suministra información sobre el código moral de los antiguos egipcios.
Puesto que todo el mundo debía pasar por ese tribunal, la tumba solía decorarse con la escena del pesaje del corazón, o bien se colocaban papiros con el capítulo 125 del Libro de los Muertos. Además se grababa sobre el escarabeo del corazón una fórmula relativa al paso por ese tribunal. Esta fórmula (30B del Libro de los Muertos) es una invocación para que el corazón no hable mal de su propietario. En definitiva, bastaba con poner por escrito esta invocación para que el difunto fuera absuelto y pudiera entrar en el reino de Osiris.
Extraido de: http://cv.uoc.edu/UOC/a/moduls/90/90_365/web/
25.10.14
En CaixaForum Zaragoza: del 8 de octubre al 15 de febrero Momias egipcias El secreto de la vida eterna
Del 8 de
octubre de 2014 al 15 de febrero de 2015
Libro de los muertos de
Nesynakht, Papiro, periodo griego 304-30 aC Rijksmuseum van Oudheden Leiden
Actividades
relacionadas con la exposición “Momias egipcias”
Desenvolviendo” las momias egipcias
Martes
28 de octubre 19 h
El Egipto de Keops, Kefrén y MIcerino, la época de los grandes constructores de
pirámides
Por Caries Buenacasa Pérez, profesor en el
Departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la U B
Martes
4 de noviembre 19 h
La momificación y sus justificaciones mitológicas
en el Egipto faraónico
Por Pascal Vernus, catedrático de lenguas
clásicas y director de estudios en Lingüística egipcia y en Filología en la
École Pratique des Hautes Eludes. Paris IV Sorbonne
Martes
11 de noviembre 19 h
El Libro de los muertos, un manual para conseguir
la vida en el más allá egipcio
Por Josep Cervelló Autuori, coordinador y profesor
de los programas de posgrado en Egiptología impartidos por el Institut d’Estudis
del Próxim Orient Antic de la UAB
Martes
18 de noviembre 19 h
El Proyecto Djehuty y ios secretos de la
necrópolis tebana
Por José M. Galán Allué. Profesor de
investigación del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC (Madrid) y
director del Proyecto Djehuty, en Luxor (Egipto)
Martes
25 de noviembre 19 h
La momia en la cultura popular moderna protagonista
de nuestras pesadillas
Por Rafael de España Renedo, profesor de la
Facultad de Medicina de la UB y miembro del equipo directivo del Centro de
Investigaciones Film-Historia (Departamento de Historia Contemporánea, UB)
Martes
2 de diciembre 19 h
Estudiar las momias hoy, musealización y
técnicas de análisis forense
Por Luis
M. Gonzálvez Ortega, egiptólogo y conservador del Museo Egipcio de Barcelona.
Profesor de la Escuela de Egiptología de la Fundación Arqueológica Clos
23.8.14
21.8.14
El Ojo de Horus es también una compleja ecuación matemática
En el ojo podemos observar un sistema de notación lineal, en donde la esquina interior representa un medio, el iris un cuarto, la ceja un octavo, la esquina exterior 1/16, mientras que los ornamentos debajo del ojo continuaban la secuencia 1/32, 1/64, etc. Combinados permitían medir la cantidad de granos que se intercambiaban cotidianamente.
29.5.14
El día 16 de mayo en el centro Itaca de Valencia se impartió la conferencia “La influencia del yoga y el Hinduismo en Occidente”, por la Dra. Solveig Nordström y el Dr. Francisco Verdú.
En el centro la Drª Solveig Nordström y de derecha a izquierda: Amparo Lluna (presidenta de la AER), Francisco Verdú, Pilar Mederos y Mariví Ribes.
LA INFLUENCIA DEL YOGA Y EL HINDUÍSMO EN OCCIDENTE
Resumen
El pasado viernes día 16 de mayo
tuvo lugar en Itaca (C/ Catalans 6, Valencia) la conferencia titulada “La influencia del yoga y el Hinduismo en
Occidente”, por la Dra. Solveig Nordström y el Dr. Francisco Verdú. La
asistencia fue muy numerosa y la organización impecable como en tantas otras
ocasiones.
Comenzó el acto con la entrañable
presentación de los ponentes y comenzó el Dr. Francisco Verdú hablando de su
antiquísima relación con la Drª Solveig Nordström desde hace mas de 50 años. La
conoció en Alicante cuando él tenía solo unos 6 años, ya que su padre era
fotógrafo y colaboraba con ella en los trabajos que se realizaban en el Museo
Arqueológico de Alicante cuando estaba situado en la Diputación Provincial. Fue
a esa edad cuando le enseñó el alfabeto griego, siendo el comienzo de su gran
interés por las lenguas clásicas y orientales. Pero lo más destacado es el
reconocimiento hacia la Drª Solveig Nordström por su coraje y arrojo al
enfrentarse al intento de destrozo cultural, tirándose en el suelo delante de
la excavadora para evitar la destrucción de Lucentum, la antigua ciudad
alicantina donde confluyen varios estratos culturales: íbero, cartaginés,
romano, árabe, etc.. Un hecho que se le ha reconocido recientemente por el Marq
y por la ciudad de Alicante, llevando hoy su nombre dicho enclave: “Parque
arqueológico Solveig Nordström”. Pero Solveig, Sol como la llaman sus alumnos,
no se ha limitado solo a la arqueología sino que también trabajó en Benidorm
como profesora de yoga y danza clásica y regional. Su internacionalidad al
dominar unos 15 idiomas le permitía estar en contacto con numerosos maestros
tanto del yoga como del hinduismo, siendo realmente una pionera en la
introducción de estos temas en Europa y mas exactamente en la Comunidad
Valenciana. Siempre se ha movido entre el norte de Europa, Suecia, Francia o
incluso la India y algunos de los maestros de Sol pudieron ser conocidos por
muchos de sus alumnos, como por ejemplo Prashanta Lal que impartió un curso de
sánskrito en Valencia hace muchos años, Swami Rama Theerta o Eugenia
Basilewsky.
Después de la intervención del Dr
Francisco Verdú la Drª Solveig Nordström (Sarasvati Ma) continuó hablando de
los maestros que a ella le habían influído y por lo tanto también a sus alumnos
de Benidorm y Valencia, como por ejemplo: Yesudian, Swami Devamurti, Swami
Yogananda, Swami Ramamurti, Swami Vivekananda, Swami Ramakrishna, Sarada Devi,
Swami Ranganathananda, Swami Parmarthananda, Swami Satyalokananda, Swami Prashad, Swami Chinmayananda y Swami
Amarananda.
También resaltó la íntima amistad de
su maestra de yoga y amiga Eugenia Basilewsky con el descubridor de las
psicofonías Jürgenson y de ahí también su gran interés por el estudio de todas
las disciplinas que ayuden a intentar demostrar la pervivencia del alma después
de la muerte. Demostrando así su gran admiración por el espírita
internacionalmente reconocido y gran amigo Divaldo Pereira.
Igualmente se presentó una vez más
su libro Ananda o la Suprema Felicidad,
escrito por ella misma y por la profesora de sánkrito Cristina Olivecrona. En
esta obra muchas de sus numerosas alumnas y alumnos hablan de la gran
influencia que este rayo de luz nórdico ha tenido sobre ellas y por lo tanto
sobre nuestro país.
A la Drª Solveig Nordström le
sorprendió muy agradablemente el trabajo tan minucioso y bien hecho del taller
de réplicas arqueológicas de la escuela Itaca.
El acto acabo con el espiritual
himno nacional de la India y una entrañable despedida por parte de la
organización tan cariñosa de Itaca haciendo entrega a los ponentes de una
réplica arqueológica de Buda asceta.
Muchísimas gracias a todas y a todos
los que han participado de cualquier forma en dicho acto.
4.5.14
Tutankamón ya tiene dos tumbas en Luxor

Tutankamón ya tiene dos tumbas en Luxor
La inauguración de la copia facsímil de la sepultura a la entrada del Valle de los Reyes se convierte en una rogativa para la vuelta del turismo a Egipto
JACINTO ANTÓN (ENVIADO ESPECIAL) Luxor 30 ABR 2014
La inauguración ayer en Luxor por todo lo alto de la sorprendente copia facsímil de la tumba de Tutankamón provocó escenas dignas de los tiempos del descubrimiento de la de verdad. Por un momento, braceando entre la sudorosa, expectante e impaciente multitud de autoridades, diplomáticos, arqueólogos, periodistas y curiosos que se habían colado, uno sentía que estaba en 1922 y pugnaba por entrar en el sepulcro recién descubierto por Howard Carter y Lord Carnarvon. Solo faltaban la reina Isabel de Bélgica, Lord Alllenby, algunas pamelas,tarbouches rojos, un par de borriquillos y que los soldados de vigilancia llevaran máusers y no metralletas para que la ilusión fuera completa. Incluso pudo verse a un individuo vestido con traje blanco de lino, corbata y panamá que lucía bigote y que parecía el mismísimo fantasma de Carter. La tentación de decirle “¿Mister Carter, supongo?” al facsímil del personaje era irresistible: “Yes, the man himself”, respondió guiñando un ojo. En realidad era un miembro del cuerpo diplomático; el verdadero Carter hubiera refunfuñado: no le gustaba nada que se perturbara el trabajo en la tumba. La gente, incluidos varios egipcios en galabiya que contribuían a crear ambiente (uno invitaba a visitar su tienda de alabastro y a otro le sonó el móvil con la marcha triunfal deAida), fue entrando en grupos en el pequeño recinto y mostrando un asombro digno del sepulcro original. Alguien preguntó por lo bajo si no se habrá hecho también un facsímil de la maldición…
La nueva tumba de Tutankamón, si se la puede llamar así, no posee nombre oficial, claro (pongamos KV 62 bis), aunque el letrero, en un simpático acto de verismo, lo ha hecho el mismo artesano que confeccionó el de la auténtica (y las otras del Valle de los Reyes). El facsímil no está en el mismo Valle sino en su entrada frente a El Taref y muy adecuadamente a veinte pasos de la antigua casa de Carter, convertida desde hace años en museo y con la que a partir de ahora compone un polo de atracción cultural muy interesante.
Fundida con el paisaje desértico, la tumba –cuyo acto de inauguración oficial incluyó una auténtica rogativa general para la vuelta del turismo- arroja una imagen muy romántica y transpira autenticidad. El acceso es más fácil que en la de verdad (que sigue siendo visitable, lo que invita a comparar ambas); no hay escaleras sino una corta rampa poco empinada que introduce al visitante, a través de un pasillo, en la antecámara. La reja de la entrada es igual que las auténticas del Valle.
El facsímil ha sido creado por la empresa Factum Arte de Madrid, puntera en la realización de copias exactas de grandes obras artísticas, mientras que la construcción arquitectónica en buena parte subterránea que lo acoge la ha realizado el Tarek Waly Center de El Cairo. En realidad, el facsímil, esto es la reproducción milimétricamente idéntica (a la micra), es solo la cámara funeraria de la tumba, con las pinturas y el gran sarcófago de cuarcita rojo. El resto (la entrada, la antecámara, el anexo y la pequeña habitación denominada tesoro) son recreaciones aproximadas para rodear con propiedad al facsímil y se ha hecho un esfuerzo para, por ejemplo, que las paredes tengan un aspecto de picado como el de la piedra de las tumbas del valle, aunque no son de roca. En la antecámara se ha instalado una exposición (con textos de Jaromir Malek y Nicholas Reeves) sobre el hallazgo y la investigación de Carter, y en el anexo un facsímil de la pintura perdida al romper los descubridores la pared para acceder a la cámara funeraria, y una muestra muy elocuente de los daños actuales en la tumba original.
Cuando uno entra en la tumba, si conoce la de verdad, siente una rara sensación de “esto es y no es” y un lógico déjà vu. En la antecámara se echa a faltar la momia de Tutankamón, instalada en una urna acristalada en su tumba desde 2010. “Renunciamos a hacer un facsímil de la momia”, subraya Adam Lowe, director y fundador de Factum Arte, “me parece humillante mostrarlo así a los turista”. Lowe considera que sería un “show freak” y “un crimen” exhibir una copia del cuerpo.
Cuando uno desciende a la cámara funeraria –el sanctasanctórum de la tumba y de su copia- la impresión de realidad es muy intensa aunque, siendo estrictos (o puñeteros), se percibe la ausencia de la digamos pátina de verdad del original. Al golpear suavemente las paredes o el sarcófago te das cuenta de que los materiales son falsos.
La copia de la tumba de Tutankamón se ha instalado en Luxor, y eso fue enfatizado ayer en la inauguración, en la que participaron junto a los responsables de Factum, los ministros de Turismo y de Antigüedades de Egipto (que hicieron votos por la vuelta de los turistas), no solo como una atracción turística y una virguería tecnológica (que también lo es, ambas cosas) sino como la punta de lanza de un ambicioso proyecto de futuro de “turismo sostenible” y “uso responsable del patrimonio cultural”.
La idea es que la copia proporcione un respiro de momento a la maltrecha tumba original, que se deteriora más rápidamente desde su descubrimiento que en los tres mil años que pasó escondida, al ofrecer una alternativa de visita. En la tesitura actual, las autoridades egipcias no se pueden permitir cerrar la de verdad –como se le escuchó decir a un alto responsable de antigüedades, “los japoneses cancelarían en masa si cerramos Tutankamón”-. No está el horno turístico para bollos. Pero antes o después, como ha pasado con las tumbas de Seti I y Nefertari, esa decisión habrá que tomarla. Y ahí estará la copia.
“Los egipcios construían sus tumbas para la eternidad, pero no para ser visitadas”, señala la paradoja Lowe. El facsímil, resalta, va a ayudar a preservar la tumba de Tutankamón y marca el camino a seguir con las demás tumbas. “¿Visitarías el original a sabiendas de que lo estás dañando irremediablemente?, tenemos una responsabilidad”. Lowe abomina del fetichismo y recalca que hay “muchos niveles de autenticidad”. Recuerda que la copia –al haberse recogido todos los datos del original para hacerla- garantiza además que la memoria de la tumba se va a preservar, esta vez sí para siempre. En realidad, apunta, se pueden hacer ahora todas las copias de Tutankamón que se quiera.
El facsímil, destaca Lowe, es un regalo de Factum para Egipto, que incluye además la transferencia a los egipcios de tecnología y conocimientos adquiridos en el proyecto para la creación de un centro en Luxor que pueda acometer nuevas copias, empezando por las de las tumbas de Nefertari y Seti I. De hecho, la idea inicial, de 1988 (antes de que entrara Factum en el proyecto), era empezar por escanear la de Seti I y fue por causa de Zahi Hawass que se pasó en 2009 a la idea de replicar la de Tutankamón.
Ayer, tras visitar la sepultura, uno podía refugiarse de los fastos y del calor en la casa de Howard Carter. Al poco de entrar te sorprendía una voz profunda: la auténtica del propio descubridor en un viejo documental en blanco y negro sobre la tumba que se proyecta continuamente en una de las habitaciones y que muestra gente entrando y saliendo del recinto. Un bucle perfecto para reflexionar, en la tierra de la eternidad, sobre originales y copias.
1.5.14
El País: KV 40, el santuario de las momias
Una imagen de la tumba descubierta en el valle de los Reyes en Luxor (Egipto). / REUTERS
JACINTO ANTÓN (ENVIADO ESPECIAL) Luxor 29 ABR 2014
Las nuevas momias, estrellas recién llegadas al mundo de la egiptología, no recibían ayer. La tumba KV 40 del Valle de los Reyes (Luxor), en la que han sido descubiertos, en uno de los hallazgos más sensacionales de los últimos tiempos, más de medio centenar de cuerpos embalsamados, incluidos los de varios príncipes y princesas de la 18 dinastía (la de Tutankamón), estaba cerrada a cal y canto. A 45 grados y bajo un sol de justicia, el Valle aparecía resplandeciente como un horno calcáreo e igual de inhabitable para cualquiera que no estuviera ya momificado. Los escasos turistas no se aventuraban tan lejos: llegaban como máximo hasta la tumba de Ramsés III, pasada la de Tutankamón.
La tumba KV 40, muy discretita, pegada a la KV 64, con la entrada tapada por una trampilla de hierro, está más allá, al principio del ramal que conduce al risco donde se encuentra la de Tutmosis III (KV 34). Millones de visitantes han desfilado ante el lugar en los años buenos del turismo sin imaginar el tesoro egiptológico que se escondía ahí. Ayer, en una soledad absoluta, podías saltar el pequeño murete que bordea el camino, agacharte y apoyar la oreja en la trampilla metálica, ardiente como una barbacoa. No se oía nada, lo que en realidad, si bien se piensa, resultaba tranquilizador (sobre todo si has visto El retorno de la momia)
El hallazgo ha sido realizado por un equipo de la Universidad de Basilea dirigido por Elina Grothe, que trabaja en la tumba desde 2011 en colaboración con el servicio de antigüedades egipcio. Acabada la temporada de excavaciones, ahora no hay nada que hacer en el lugar —más allá de confirmar que el Valle puede dar sorpresas en el sitio más insólito—. Un espíritu menos romántico podría sentirse decepcionado pero la completa soledad, el misterio que emana de la tumba cerrada, el aire eterno, que de tan seco parece que te bese una momia en los labios cortados, y la maravilla del entorno, justifican con creces la visita.
KV 40 es una de las muchas tumbas menores poco estudiadas, mal conservadas y olvidadas del Valle de los Reyes. Pequeñita, sin propietario identificado, fue excavada muy superficialmente en 1899 por Victor Lore, que no publicó informe alguno. Había sido saqueada varias veces en la antigüedad y en el siglo XIX.
Los cuerpos embalsamados, rodeados de infinitud de restos de ataúdes de madera y equipo funerario, textiles, vasijas, vasos canopos, máscaras, etcétera, han aparecido hechos trizas, en un revoltijo caótico. Varias de las momias son de príncipes y princesas de la dinastía 18, una de las más importantes del Antiguo Egipto, a la que pertenecieron faraones como Tutmosis III, Akenatón y Tutankamón.
Las momias y sus ajuares han sido hallados tras excavar y limpiar el pozo de acceso de seis metros que daba paso a varias cámaras subterráneas. De momento se han identificado en la tumba 30 nombres gracias a las inscripciones en elementos como las jarras funerarias. Ocho de esos nombres han sido descifrados como los de hijas de reyes y cuatro como de príncipes. Se trataría de familiares de Tutmosis IV y Amenofis III. Entre los nombres aparecen los de personajes desconocidos como Ta-im-wag-is y Neferanebo. Hay asimismo niños momificados, lo que es insólito en el Antiguo Egipto.
Algunos de los restos podrían pertenecer a hijas de Amenofis III
Inicialmente se hablaba de un cachetreal, un escondite de momias reales, como los encontrados en la tumba del sumo sacerdote Pinodjem II en Deir el-Bahri y en la de Amenofis II (KV 35), que permitieron dar con prácticamente todo el who’s who de la realeza del Imperio Nuevo (dinastías 18 a la 20, 1549-1064 antes de Cristo). En este caso de la KV 40 estaríamos ante algo diferente, una acumulación de momias de la familia real en la que no habría faraones ni reinas, sino personajes principescos, entre otros. El Valle de los Reyes sigue dando sorpresas y arrojando enterramientos que no encajan con nuestras clasificaciones habituales, como sucedió con el depósito de material de momificación hallado hace unos años (2005) por Otto Schaden y bautizado como KV 63.
“Creemos que estamos ante miembros de las familias de la corte real”, ha explicado por parte del equipo suizo la directora del departamento de Egiptología de la Universidad de Basilea, Suzanne Bickel, para la que posiblemente haya “un montón” de hijas de Amenofis III. Las momias y el material han aparecido muy dañados, no solo por la acción recurrente de los saqueadores sino porque en algún momento se produjo un incendio en el interior de la tumba, seguramente causado por las antorchas de los ladrones.
Para redondear la complejidad del hallazgo, la tumba fue utilizada como depósito de momias al menos otra vez, en el siglo IX antes de Cristo, en tiempos del Tercer Periodo Intermedio, cuando la necrópolis real ya había sido abandonada. Se trataría esta vez de una familia de sacerdotes que reutilizó el sepulcro.
El hecho de que hayan aparecido momias de la familia real de la dinastía 18 tiene una importancia enorme y ha sacudido el ámbito egiptológico. “¡Es excitante!”, confirmó ayer a este diario la gran especialista egipcia en momias Salima Ikram. Igual entusiasmo mostró José Manuel Galán, director del Proyecto Djehuty en Dra Abu el Naga, que recordó que la zona era de mucho potencial y que el propio Zahi Hawass estaba interesado en excavar en ella antes de que se lo llevara por delante la revolución egipcia.
La tumba no tiene propietario identificado y solo fue excavada en 1899
La noticia del descubrimiento, revelado el lunes por el ministro de antigüedades Mohamed Ibrahim, ha animado Luxor, decaído por el descenso del turismo y el anuncio de la sentencia de muerte contra los Hermanos Musulmanes, que no augura precisamente una recuperación de las visitas. Curiosamente (o no) la noticia del hallazgo coincide no solo con la sentencia sino con la inauguración oficial, hoy, de la copia facsímil de la tumba de Tutankamón, realizada por la empresa de Madrid Factum Arte y que culmina años de trabajo. La combinación de dos noticias culturales tan potentes como el hallazgo de momias principescas y la apertura de esa atracción que va a ser la réplica exacta de la tumba —colocada junto a la casa de Howard Carter a la entrada del Valle— trata sin duda de animar el sombrío panorama y reactivar el interés del turismo. “La gente está necesitada aquí de buenas noticias”, reflexionaba ayer Adam Lowe, fundador y director de Factum, mientras acababa de dar los últimos toques a la nueva, nuevecita tumba de Tutankamón.
Algunos de los restos podrían pertenecer a hijas de Amenofis III
La tumba no tiene propietario identificado y solo fue excavada en 1899
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